Pues sí… hace unos días tuvimos la revelación del secreto a gritos que era que Operación Triunfo serviría de plataforma para la preselección española de Eurovisión 2018.

Cuando hace unos meses TVE anunció que, animada por el éxito del evento “OT El Reencuentro”, retomaban el formato para una nueva edición muchos, especialmente los que somos retorcidos y calculadores, empezamos a hacer hipótesis.

“No pasaran de la gala 4” era mi frase sarcástica de cabecera esos días… Me servía para cubrir la posibilidad de que el formato ya no tuviera tirón y por otro lado me permitía mantener la ilusión de que sí que seria un éxito, que los fanOTicos tendríamos durante unos meses un programa que nos entretiene y nos genera interés gracias a su continuidad y al factor de hacer un seguimiento de los concursantes y sus tramas…

A otro nivel, esto también afectaba al hecho de que en su concepción y mientras OT estuvo vinculado a TVE, el concurso iba a servir para elegir al representante de Eurovisión. La jugada era muy buena en su momento: durante varios meses la audiencia ha ido conociendo y encariñándose con los concursantes pudiéndolos ver cada día, y al el momento de elegir a uno de los finalistas, habría mucho más vinculo con ellos y acudirían a Eurovisión con la euforia del pueblo. Por supuesto esto fue infinitamente más fuerte con Rosa que con Ramón, pero aun así, la idea es la misma…

¿Qué pasaba este año? Claramente, si el formato fracasaba y en un mes se cancelaba como tantos productos de entretenimiento del canal publico, no podían volver en febrero diciendo… “pero vamos a hacer la preselección con estos fracasos”… Así que, una vez garantizado el éxito de la nueva edición (que en otro momento y lugar podemos analizar el porqué) era casi evidente que siguiera el flujo de los acontecimientos previstos.

Con lo cual la “revelación” del lunes 4 era esperada, pero obvia: no decía nada que no supiéramos. A partir de ese momento podíamos empezar a elucubrar paranoias, filias y fobias y “temer” que TVE quisiera repetir un Salvador Sobral en la figura de Alfred y/o Amaia, o pensar que Aitana es una artista más pop, pero con una clara personalidad que llega al público o que a Agoney, con su aura de diva gay virtuosa, el papel eurovisivo le sentaba como anillo al dedo.

Hasta aquí tenemos un repaso de la situación más “típica”. Ahora tenemos una nueva pista sobre quiénes formarán parte de la preselección, que se supone que es más reveladora, pero es aun más críptica desde el punto de vista de lo que todo esto va a suponer para Eurovisión y para el propio OT. Este giro en los acontecimientos lo analizaremos en una próxima entrada…

Post Author: Mike

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