¡Hola amigos! Esta semana A Million Voices cumple dos añitos y tres temporadas. ¡Somos especialitos hasta para descuadrar los números en las celebraciones!

Antes que nada, quiero agradecer a todos los oyentes del podcast la fidelidad que nos mostráis programa tras programa, descarga tras descarga. Hace 3 años, en los primeros podcasts nos preguntábamos por qué alguien querría escuchar nuestras conversaciones sobre Eurovisión. Ahora nos seguimos preguntando por qué hay 1000 personas de media que siguen haciéndolo. Spotify y Itunes nos han hecho la vida fácil. Ya nos os damos la paliza en todos esos foros donde aparece la palabra Euro. ¡De nada!

No puedo – ni quiero – escribir una entrada de este calibre sin elogiar al gran equipo que formamos AMV. Desde el señor que traía las ensaimadas en la primera temporada hasta nuestro querido último invitado, Nacho. Gracias.

El desparpajo de Sergio, la cuadratura de Mike, la pasión de Mario, la crítica benévola-demoledora de Nuria, el “todoterrenismo” de Óscar – versatilidad me suena a otra cosa -, el despiste abisal de Carlos y el aire fresco de Mason Revuelta en Estrenos de Cartulina hacen que nunca nada sea lo que parece.

Desde que nace la idea de un podcast hasta que oímos el “estamos fuera” de Carlos pasan muchas cosas. Tantas, que cuando escuchamos el podcast nos damos cuenta de que no tenemos el control de lo que ocurre en antena. Al final, perseguimos una idea concreta y nos acaba saliendo una croqueta con esas ideas (un besito para Marcos Udón), pero os gusta y nos gusta, aunque a veces nos persigue la sensación que este podcast tiene vida propia.

Nos preguntaba Kobi Marimi que por qué A Million Voices. Mike se sacó de la manga que perseguimos la unidad y que en la música, como nos dijo el propio Rafael Artesero en antena, “todo cabe”. Aunque ahora que lo pienso, en el último podcast Masón dijo que al principio “todo cuesta que entre”… Da lo mismo. La letra de A Million Voices de Polina Gagárina dice “We are the world’s people, different yet we’re the same”* y cada vez tiene más sentido su significado en nuestro equipo.

*Nota para Mario: esto significa “somos la voz del mundo, diferentes a la vez que iguales”. (Mario solo habla fluido el ucraniano).

Nos ha caído un rayo en la emisora, hemos tenido un ictus digital en directo, hemos perdido en el proceso de grabación algún podcasht con sabor de pastel de nata (sorry -not sorry- Sergio), se nos ha colapsado el servidor de retransmisión por exceso de oyentes (es que entonces éramos pobres), nos hemos olvidado de nombres, hemos girado fechas, desquiciamos a Mari Kondo al borde del suicidio, por fin Óscar sabe que un eurofighter es un avión y que no tiene nada que ver con nosotros, licenciamos a nuestro primer estudiante de Eurovisión, hemos estado en Moscú, en Estocolmo, en Madrid y en Riga… vamos, no nos da la vida para aburrirnos… porque ideas no nos faltan.

Hace unos días, desde nuestro servidor de radio, nos informaron de que querían proponernos para un premio, pero no sabían en qué categoría hacerlo. Literalmente nos dijeron “…es que no sabemos exactamente cómo catalogaros”. A lo que nosotros respondimos, “nosotros tampoco”.

Lo cierto es que estamos muy contentos de poder seguir haciendo A Million Voices semana tras semana y seguiremos intentando compilar toda la información relevante en una hora de tiempo, dándole ese giro que tanto nos gusta, para hacerlo más ameno y menos repetitivo.

Y como dice el mismo Mario, “podríamos hacerlo mejor, pero nos sale así”.

El equipo de AMV.

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