Esta es una semana muy curiosa entre el eurofanado. Se respiran nervios, excitación y algo de drama. Porque los eurofanes somos son muy de drama.

Eurodrama lo llamamos.

Ocurren muchas cosas esta semana. Bueno, es evidente. ¡Es Eurovisión, maricones!

Desde tener que contar por enésima vez porque hay 3 galas:  2 semifinales y una final, hasta tener que dar demasiadas explicaciones cuando afirmas que la propuesta de España no va a ganar.  Pero da lo mismo, al año que viene vas a tener que repetirlo todo.  

Supongo que si conociese algún seguidor de la liga de curling canadiense yo también haría preguntas estúpidas. Llamémosle gajes del eurofan.

Entonces, llega la primera semifinal. Y con ella Twitter explota. O implota. Bueno, algo.

Hay actuaciones buenas, actuaciones malas, otras que sorprenden y luego está Portugal. Que he de reconocer que le tengo un poco de manía y que igual no me permite ser objetivo. Aunque también he de reconocer que aunque fuese objetivo, es el MAL.   Es como si Dschingis Khan (Alemania 1979) hubiese tenido un hijo bastardo con Cezar (Rumania 2013),  en el parto hubiesen tirado al bebé y hubiesen criado la placenta.

No me mola nada el rollo “somos especiales y se tiene que notar”. Si no lo entiendes es que eres cateto. *Emoji que vomita*

Y no son los únicos. Lo que puede hacer que las marionetas pierdan la magia es que se vean mucho los hilos. Y se ven.

Hatari, los islandeses, son más de lo mismo. La propuesta musical me convence, pero cuando sin mucho esfuerzo puedes ver tanta pose y tanta actitud fake, puedes afirmar que has dado una vuelta de tuerca de más.

Es como cuando te pasas con la sal en una receta. No hay macha atrás. Lo has estropeado.

Lo de San Marino es lo que no me explico. Como no haya un plot twist y  Ducados negro sea quien patrocina esa propuesta, no lo entiendo. Creo recordar que, aunque lejos de cantar bien, en Madrid, en la preparty , la cosa era mejor, o menos mala…

Y Darude, vieja gloria, por Finlandia. No se si es peor saber que está ahí detrás en el escenario sin hacer nada porque no pueden tocar ningún instrumento en directo o que de las tres notas que tiene la melodía, el solista se deje dos

Australia queriendo sorprender y consiguiéndolo, Grecia ejecutando bien una propuesta que quizás visualmente no debería intentar parecerse al videoclip. Serbia colocando su “yo otra vez canto Molitva” sin muchos esfuerzos. Y ¿Eslovenia? ¿A que se debe? Esto merece un estudio en profundidad.

Y luego está el despropósito de Madonna. A nuestro Mason le va a dar un infarto con las dudas. Ya le decimos, que se haga Little Monster. Le compensará.

Pero al final, esto es Eurovisión. Música, arte, cultura, crítica y Twitter. Y nos alimentamos de ello. Y lo disfrutamos. Pero siempre queremos más. ¿Os imagináis un Eurovisión donde todo fuese bonito y nos encantase a todos?

No, gracias.

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